Hablar suele ser más rápido que escribir, pero una carpeta de grabaciones es difícil de revisar. El flujo adecuado conserva el audio, produce una transcripción y añade el contexto necesario.
Una idea por grabación
Las grabaciones cortas son más fáciles de transcribir y encontrar. Empieza con una referencia —proyecto, persona, lugar o decisión— y habla de forma natural.
Audio y transcripción juntos
La transcripción hace consultable la voz; el original conserva el tono y permite comprobar errores. Hay que marcar los fragmentos dudosos y volver a indexar las correcciones.
Añadir el contexto que falta
Suele bastar una frase sobre el motivo de la grabación y el siguiente paso. Después busca con tus propias palabras, pero verifica los detalles importantes en el audio.
Un flujo de voz fiable combina grabación rápida, transcripción, aclaración ligera y acceso directo al original.