Las carpetas funcionan cuando la información tiene un único hogar. Un pensamiento cotidiano suele pertenecer a un proyecto, una persona, una tarea y una decisión a la vez. Por eso funcionan mejor un flujo común, contextos superpuestos y búsqueda.
Un único flujo de captura
Guarda texto, voz, fotos y elementos compartidos en un solo lugar. Cuando aparece la idea no necesitas decidir su estructura; la fecha y la fuente ya aportan un orden básico.
Varios contextos
Una nota puede relacionarse al mismo tiempo con tema, persona y tarea. Las vistas y señales automáticas la muestran donde resulta útil sin mover ni duplicar el original.
Buscar y aclarar
Busca por el significado que recuerdas, no por una carpeta. Para algo como “preguntarle el viernes”, una aclaración breve conserva mejor el contexto que una gran reorganización futura.
Deja de preguntar dónde debe vivir cada pensamiento. Captúralo una vez, conserva su contexto y recupéralo mediante vistas y búsqueda.